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Voce a Buenos Aires



El deseo de atravesar fronteras y viajar a nuestra querida Italia es muy grande. Impulsados por ese sentimiento viajero, pese a momentáneamente no poder volar tan lejos, nos fuimos con VOCE allá Radio a pasear por la hermosa Buenos Aires, para continuar con este intercambio cultural ítalo-argentino, de difundir mutuamente las riquezas históricas, paisajísticas, arquitectónicas, musicales y deportivas.

Nos recibió una mañana de sol cálida en el centro porteño, con la ciudad dando sus primeros bostezos, con un ritmo cansino y pacífico poco habitual para la vorágine diaria de “la ciudad de la furia”. Los bares y cafés abrían paulatinamente con poca gente a la vista, y se veían los primeros valientes en las plazas realizando alguna actividad física. Así da gusto vivir en una de las ciudades más lindas del mundo. Un lugar que respira tango de par en par, en el que abundan relatos, crónicas, anécdotas y cuentos en cada rincón. Por supuesto, con sus infaltables pizzerías y sus callecitas que tienen “ese qué se yo, viste?”, parafraseando a Roberto Goyeneche, tanguero argentino, con su “Balada para un loco”. La invención, lo clásico, lo tradicional, lo moderno, lo “chic”, la mentira y la verdad, todo está y todo sucede en Buenos Aires.



El teatro Colón, sitio lleno de encanto y misterio si los hay, fue nuestro punto de partida de apertura del programa. Nos paramos en las afueras observando su majestuosa fachada, y nos sorprendió que una de sus caras, de sus costados laterales, llevara por nombre el de Arturo Toscanini, el director de orquesta italiano, considerado como el más grande de su época. Él fue uno de los italianos destacados que supo actuar a lo largo de la historia en el teatro Colón, al igual que su coterráneo Enrico Caruso, el cantante napolitano, uno de los más famosos del mundo de la ópera del siglo XX.

Una obra monumental como decíamos, que inició su construcción en 1889, año de inauguración de la Torre Eiffel en París, y que estuvo al mando de dos prestigiosísimos arquitectos italianos como lo son Francesco Tamburini y Vittorio Meano, hasta su finalización en 1909, en manos del belga Jules Dormal. Una vez más los orígenes italianos con la conexión argentina siguen estando vinculados.

Luego caminamos por sobre la 9 de Julio, una de las avenidas más anchas del mundo, con sus 140 metros de ancho y sus 22 carriles en total. Argentina siempre se jactó por tener “la calle más ancha del mundo”, un reconocimiento que incluso, el célebre libro de “Los récords Guinnes” convalidó, otorgándole tal galardón. Sin embargo en el año 2006, decidió quitárselo para colocar en primer lugar al Eje Monumental de Brasilia, de la capital brasileña.

Desembocando como no podía ser de otra manera, en el epicentro de la ciudad de Buenos Aires, en probablemente el corazón de la Argentina, el Obelisco porteño. Una torre emblemática de 68 metros de alto, dos menos que la torre del Monumento a la Bandera en Rosario. Este ícono popular emplazado en el barrio de San Nicolás, se encuentra ubicado en Plaza de la República, en Avenida Corrientes 1051, intersección con la Avenida 9 de Julio. Escenario de celebraciones, manifestaciones y homenajes. Como el que se le rindió a Italia a comienzos de marzo del 2020, cuando el Obelisco lució los colores italianos, en memoria a las víctimas de Corona Virus que se suscitaban en la Península ante el feroz primer oleaje europeo. O como cuando hizo lo propio el 2 de Junio, en honor al Día de la República italiana.

La tarde se despedía con un festejo por parte del pueblo xeneize, en conmemoración de los 116 aniversario del club Boca Juniors, con la ciudad teñida por los colores azul y oro, recordando tal vez, que quizás en algún lugar de Italia, también lo estaría haciendo el “Tano” De Rossi, de paso por la institución del barrio de La Boca recientemente.

Lo que no hay dudas, que en la agonía vespertina, iba apareciendo la luna, para darle vida nocturna a la ciudad que no tiene farol que la alumbre. Como diría el “Polaco” Goyeneche: “No ves que va la luna rodando por Callao…”.